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domingo, 28 de enero de 2024

Probando Four Delvers

 El viernes pasado probé con Kike, Nacho y Wences el juego Four Delvers. Es un juego de escaramuzas muy ligero, ideal para tirar unos dados si no tienes una partida preparada, o si tienes un hueco con los amigos en los que no tienes claro a qué jugar. Inicialmente está pensado para jugar en solitario, pero cada uno controlamos a uno de los 4 Delvers disponibles, guerrero, enano, mago y elfo.

 Four Delvers está creado por David Bezio, un tipo con el que he coincidido en el grupo de Facebook de Old School Miniatures, y que me encanta su particular modo de pintar.

 El manual de Four Delvers es de 19 páginas, con 5 o 6 de reglas y el resto 12 escenarios más tablas, fichas y marcadores. Es muy sencillito, pero está bien para pegarse unas risas. Además, la superficie de juego es de solo 18x18 pulgadas (unos 45cm de lado), con lo que no requiere de una gran logística para montar el escenario. Diría que las partidas no llegan a la hora de duración.

 Creo que lo mejor de este juego es disfrutarlo con algún peque como introducción a juegos de miniaturas. Tiene los elementos necesarios para emocionarse tirando dados y moviendo a los Delvers, y las diferentes tablas pueden estimular mucho su imaginación. Ahora que lo pienso, ideal para crear unos muñecos y escenografía de plastilina y luego jugar con ellos.

 Se puede adquirir en Wargame Vault por solo 1$.

 Aquí dejo alguna foto del primer escenario.





miércoles, 10 de mayo de 2023

Herding XXVIII - Primera partida

 Hace muy poco que descubrí Herding XXVIII, de Tara Dillenburger-Keenan (@ManglingMinis), un creador de juegos independiente centrado en los juegos de miniatura no violentos. Me parece magnífico. Las reglas son gratuitas y están disponibles aquí:

Reglas de Herding XXVIII

 En el juego controlas a un perro pastor que tiene que conducir a un rebaño al interior de una cerca.

 Sí.

 En serio.

 Y las reglas son tan sencillas como el anterior concepto. De momento, solo he jugado el primer escenario, con un terreno sencillo sin accidentes, pero los próximos prometen convertirse en una especie de minigolf. Seguro que jugaré más de una vez.

 Por cierto, como no tengo ovejas, decidí darle vidilla pastoreando un rebaño de gusanos mutantes con una hiena. Lo encontré tan bizarro, que no dudé un momento en sacar a estos goblins de Blood Bowl para hacer de público. Es totalmente innecesario, pero muy recomendable :)







sábado, 7 de marzo de 2020

Retrogaming - Warhammer Quest (V)

El miércoles pasado Edgar, Juli, Nacho y yo, continuamos el descenso a Karak Azgal preparado por Roger.

En la última partida conseguimos las llaves para penetrar en el tercer nivel de la mazmorra, con lo que retrocedimos hasta la sala en la que se encontraba la puerta encadenada del segundo nivel del subterráneo. Justo antes de abrir la puerta de esa sala, nos sorprendió un nutrido grupo de alimañas (6 murciélagos y 6 ratas gigantes).

El asesino de Juli y el caballero bretoniano de Edgard decidieron abrir la puerta que daba a la sala de la puerta encadenada para favorecer la retirada del mago de Nacho y de mi sacerdote, que eran las minis afectadas por el ataque de las alimañas, pero al abrir la puerta se encontraron la sala plagada de necrófagos, arañas gigantes dirigidas por el Nigromante, que resultó ser el comerciante que encontramos prisionero del que desconfié desde el primer momento.


En definitiva, estábamos rodeados, por delante y por detrás, y separados en dos secciones diferentes, con lo que no nos podíamos apoyar ni curar. El combate fue muy duro, y Nacho no paraba de sacar unos en la fase de magia, con lo que aparecían más y más bichos. Pero finalmente acabamos con todos, abrimos la puerta encadenada, y bajamos al tercer nivel de la fortaleza enana abandonada.


En los primeros pasos activamos una trampa que hizo que se abriera el suelo y nos deslizamos por una trampa de tobogán durante un tiempo indeterminado que se nos hizo eterno. Finalmente, nuestros huesos aterrizaron sobre un viejo y duro suelo. Solo tuvimos tiempo para explorar un par más de salas.



De momento hacemos un parón en la campaña, pero ya queda muy poco para acabar esta expedición. A ver si aguantamos con vida...

jueves, 27 de febrero de 2020

Retrogaming - Warhammer Quest (IV)

Debido a diversos eventos de la vida real, me salté la entrada de la partida de Warhammer Quest de hace dos semanas. Intentaré retomar el hilo.

Aquí los jugadores, cortesía del master

El caso es que abandonamos la mazmorra para visitar la aldea más cercana y, dicho sea de paso y, sobretodo, para subir de nivel al bárbaro de Kike. Tras algunas anécdotas en la civilización, mi clérigo ganó una herida permanente tras descubrir una magnífica sauna natural. Poco después volvimos a la mazmorra para descender al segundo nivel.

Nos recibió una horda zombi que casi no cabía en la mesa, pero insistimos en nuestro empeño de no dejar cabeza sobre cuello de todo bicho con el que nos topemos. Más adelante encontramos tras un pozo una puerta cerrada con cadenas y con dos enormes candados. Cerca había una trampilla con un prisionero al que liberamos a regañadientes. No nos fiábamos de él. Yo continúo pensando que es el malo de la mazmorra polimorfizado... Retomamos la exploración y nos vimos encerrados en una sala llena de necrófagos que se llenaba de arena cual reloj de arena. Por suerte, acabamos con los malos antes de que la arena dejara de caer cuando ya nos llegaba al cuello. Ya más calmados, encontramos una trampilla en lo alto que conducía a otro pasadizo. En él habían varias puertas, una de las cuales conducía a una sala con un sarcófago y una espada clavada en el suelo al más puro estilo Excalibur.

Ahí es donde empezamos ayer, Carlos, Edgar, Juli, Nacho y yo, más Roger como master. Cuando el enano tocó la espada, apareció una momia de nada más y nada menos que 40 puntos de heridas, acompañada de un séquito de esqueletos.

La imponente momia y los héroes cagados de miedo


La lucha fue dura, especialmente por nuestras malas tiradas, pero al final acabamos con los No Muertos. En la sala del sarcófago había una puerta que conducía a una sala llena de urnas funerarias. Como buenos aventureros, nos lanzamos a saquearlas. Tuvimos suerte y conseguimos bastante equipo, incluyendo 6 pociones de curación y una buena provisión de vendas. 

En pleno saqueo de urnas


Luego continuamos la exploración hasta que llegamos a una gran sala presidida por un gran ídolo de Khorne. A su lado merodeaba el chamán orco con quien ya nos enfrentamos en el primer nivel de la mazmorra, pero delante tenía una barrera de 4 Guerreros del Caos con quienes estaba tramando algo. La situación era precaria, los Guerreros del Caos son unos tipos muy resistentes, pero el asesino de Juli se dio cuenta de que en realidad solo había uno, siendo los otros 3 una especie de ilusión muy real. Al acabar con él guerrero real, se abrió camino para llegar al chamán, que recibió un buen golpe de Abraxas (así se llama mi clérigo) antes de desaparecer mediante algún tipo de teleportación. A todo esto, apareció otra momia alertada por el ruido, pero estando sola, nos la acabamos rifando. Con la sala ya en calma, optamos por examinar de cerca el ídolo demoníaco, y tras saquear un tesoro oculto a sus pies y copiar un mapa de la mazmorra grabado en su base, pusimos pies en polvorosa huyendo de los rayos que empezó a dispararnos desde sus ojos. 


La barricada de guerreros del caos con el chamán orco al fondo




No he mencionado que entre los restos de los bichos caídos encontramos dos llaves que parece que pueden abrir la puerta encadenada, con lo que decidimos retroceder hacia ella. Sin embargo, no pudimos resistir la tentación de abrir otra puerta. En su interior encontramos lo que parecían los restos de un estudio de un nigromante o algún otro brujo descorazonado. Ahí lo dejamos. La semana que viene, más.

domingo, 2 de febrero de 2020

Retrogaming - Warhammer Quest (III)

Continúamos con la partida de Warhammer Quest.

La última sesión fue más ordenada y divertida. Roger nos sentó por orden de iniciativa y se minimizó el problema del orden en los turnos.

En la aventura en sí, continuamos explorando el primer nivel de la mazmorra de Karak Azgal. Somos unos lentos, pero poco a poco vamos dejando las salas atrás. En esta sesión casi la palmamos en la sala de la estatua del dragón. De hecho, cayó Lorthas, el elfo explorador de Carlos. Pero el resto continuamos vivos gracias a las curaciones del mago de Nacho y de mi sacerdote. Encontramos al espíritu de un enano que nos guió hacia los restos de su tumba en el segundo nivel.

El dragón hacía 3d6 heridas directas, ¡una locura!

Con el primer nivel explorado, creo que volveremos a la civilización para que el bárbaro de Kike suba de nivel.

En este momento solo faltaba una sala por revelar

Por mi parte, he llorado un poco a Roger para que las curaciones den más mo (10 en lugar de 5) y para que el uso de bendiciones también de 5 mo por uso. Con eso creo que la experiencia se equiparará a la del mago, y el sacerdote no pringará tanto...

¡Otro minotauro! Estos te pueden matar de un golpe...

sábado, 25 de enero de 2020

Retrogaming - Warhammer Quest (II)

La otra noche continuamos con las sesiones de Warhammer Quest. Este juego me tiene un poco desconcertado.

 Roger centrando la atención, como buen director


Creo que mi concepto sobre el juego era erróneo. Pensaba que sería más parecido a un Advanced Heroquest, que era un verdadero juego de miniaturas en el que había táctica y movimiento. Por el momento no es así, y de ahí en parte mi decepción.

Una sala atestada de bichos

Sin embargo, sin ideas preconcebidas, me parece un juego de exploración de mazmorras interesante, a pesar de que la segunda partida que jugamos me pareció bastante caótica. Eramos 5 jugadores (Carles, Edgar, Kike, Nacho y yo) más el director (Roger). En mi opinión, no se respetó el orden de las fases de algunos turnos y los jugadores se colaban, con lo que por momentos no sabía ni en qué turno estábamos.

Además, mi aventurero, un sacerdote guerrero, se comió los mocos. No lo pudo hacer mejor. Luchó, curó y lanzó magia, pero al finalizar la sesión solo había conseguido 95 monedas de oro, mientras que el resto de aventureros rondaban los 1000, salvo un hechicero que consiguió unas 400. Solo tengo dos partidas de experiencia en este juego, pero la sensación es que esa profesión está terriblemente descompensada, especialmente porque potencia a los compañeros haciendo que conseguir oro les sea más fácil, pero el sacerdote apenas consigue ningún beneficio por ello, con lo que se queda irremediablemente atrás. No lo entiendo porqué lo diseñaron así, es muy frustrante.

En fin, a ver cómo se desarrolla la partida.

 Otra sala todavía más atestada de bichos

 Nos acercamos a la tumba dando un rodeo.
¡Los gordos eran minotauros!

viernes, 17 de enero de 2020

Retrogaming - Warhammer Quest (I)

Warhammer Quest es uno de esos juegos que siempre me llamó la atención, pero que nunca tuve la oportunidad de jugar.

La otra noche nos reunimos Carles (elfo explorador), Edgar (bárbaro), Nacho (goblin asesino) y yo (sacerdote guerrero) como jugadores, y Roger como master. Probamos las reglas básicas con algún añadido de las avanzadas. 

Nos echamos unas buenas risas, y sin la habilidad de curación del guerreo no hubieramos llegado muy lejos. Solo perdimos al goblin, en la sala de objetivo final, en la que hubo un combate muy ajustado.

Las sensaciones: muy divertido, como ya he dicho, pero el hecho que las salas sean tan pequeñas y que los bichos aparezcan pegados le quita el toque táctico. Con las reglas básicas, creo que no tardaríamos en aburrirnos. Por suerte, Roger quiere añadir todas las reglas del libro de rol, con lo que promete.

Ahí van unas fotos.


Nada más entrar en la mazmorra, un derrumbe bloqueó la salida


A media exploración, malditas arañas...

Y seguimos avanzando...

 Por fin, la sala objetivo con el féretro que buscabamos para el exorcismo

Qué desmadre, ¡casi no caben más monstruos!