sábado, 15 de agosto de 2026

5LFB — Karameikos — Los márgenes del mapa


La Compañía de la Linterna dejó atrás Kelvin en la mañana del 13 de Fyrmont.

No había mucho que la retuviese allí. Habían terminado el asunto de la vieja posta, conservaban todas las extremidades que habían llevado consigo y, cosa menos habitual de lo que podía parecer, todavía disponían de algo de dinero. Threshold quedaba al norte, al otro extremo de varios días de camino, y ofrecía precisamente aquello que ahora necesitaban: una ciudad suficientemente grande como para encontrar trabajo y suficientemente próxima a la frontera como para que ese trabajo no escasease.

La carretera resultó más larga que peligrosa.

Pasaron por Rifllian y continuaron hacia Verge, siguiendo caminos que atravesaban una tierra cada vez menos domesticada. Allí conocieron a Petar, un erudito itinerante que parecía dedicar su vida a tomar notas sobre caminos viejos, límites olvidados y aldeas que probablemente ya figuraban en media docena de mapas. Era sociable, cortés y poseía esa clase particular de curiosidad que lleva a una persona a detenerse delante de un mojón durante diez minutos mientras sus compañeros de viaje se preguntan si ha perdido algo.

No les proporcionó ninguna revelación extraordinaria.

Al menos, no entonces.

La Compañía continuó hacia el norte.

El último tramo los condujo junto a los Picos Negros y, finalmente, el 16 de Fyrmont, a media tarde, aparecieron ante ellos las primeras casas de Threshold.

Era una ciudad fronteriza en todos los sentidos posibles. Grande para aquellos caminos, pequeña para quienes hubieran conocido las ciudades del sur; suficientemente ordenada para tener leyes estrictas y suficientemente turbulenta para necesitarlas. En la entrada tuvieron que entregar los arcos a la guardia, y allí Zandra recibió la primera prueba de que sus años anteriores en la ciudad no habían desaparecido del todo.

El sargento Arthol todavía la recordaba.

No eran viejos amigos, pero en una ciudad como Threshold ser reconocido por un guardia sin que éste quisiera detenerte ya constituía una forma bastante aceptable de bienvenida.

La Compañía terminó instalándose en la Taberna del Garfio y el Hacha.

Y comenzó a buscarse la vida.


Los primeros días en Threshold tuvieron menos de aventura que de supervivencia.

Había que pagar comida, alojamiento y todas esas pequeñas cosas que los bardos suelen omitir cuando cantan acerca de héroes errantes. Zandra ofreció los servicios de la Compañía a la guardia. Ilyana descubrió rápidamente que el río ofrecía posibilidades más interesantes que las calles. Alexander encontró oportunidades para entrenar. Marika y Lucan se movieron entre mercados, tabernas y conversaciones.

Y aparecieron los primeros encargos.

Las autoridades de Threshold estaban preocupadas por una figura de piedra que caminaba por los alrededores, destrozando cobertizos y matando ganado. Nadie parecía tener una explicación convincente de cómo una estatua había adquirido la costumbre de pasearse por el campo, pero cuatro Reales parecían una explicación bastante convincente para que alguien fuese a comprobarlo.

La Compañía aceptó el encargo.

Lo llamaron El Caminante de Piedra.

Poco después llegó otro.

Un sacerdote de la Iglesia de Karameikos necesitaba completar ciertos datos cartográficos de la región. Quería que alguien localizase un lugar todavía ausente de sus mapas, llegase hasta Tres Caminos y regresase después con las anotaciones.

No sonaba particularmente heroico.

Precisamente por eso resultaba atractivo.

El contrato recibió el nombre de Los márgenes del mapa.

Mientras tanto, Mikhail había conseguido de manos de otro erudito una pequeña pieza ornamental, ennegrecida y cubierta de grabados. No sabía aún qué era ni por qué aquellas marcas parecían merecer atención, pero empezó a estudiarla en sus ratos libres.

La investigación terminó conduciéndolo, curiosamente, de nuevo hacia uno de los primeros hombres que habían conocido en el camino. Petar, el estudioso itinerante encontrado en Verge, parecía exactamente la clase de persona capaz de reconocer aquellas marcas o, al menos, de saber dónde buscar respuestas. La última noticia que tenían de él era que había abandonado Verge en dirección a Rifllian.

Encontrarlo se convirtió así en una pista pendiente. No una urgencia todavía, pero sí uno de esos cabos sueltos que empiezan a acumularse cuando una compañía lleva suficiente tiempo recorriendo los caminos.

La Compañía también patrulló los alrededores de Threshold. Encontraron a un peregrino traladarano, escucharon historias, recorrieron caminos y regresaron sin tener que desenvainar las armas.

Durante algunos días, aquello pareció casi una profesión respetable.

No duraría.


Una caravana ofreció después pagarles por escoltarla hasta Verge.

Zandra la rechazó.

Había mapas que completar.

La Compañía abandonó Threshold y se dirigió hacia las tierras situadas al este de Tres Caminos. El recorrido los apartó progresivamente de los senderos más transitados y los condujo hacia una zona de colinas donde acabaron encontrando aquello que buscaban: una vieja cantera, o al menos un lugar donde la piedra había sido trabajada y extraída durante tiempo suficiente como para merecer figurar en un mapa.

Marika tomó notas.

Zandra comprobó referencias.

Luka probablemente dio alguna opinión que nadie había solicitado.

Y el sacerdote de Threshold tendría finalmente algo nuevo que dibujar en sus pergaminos.

La Compañía pasó allí la noche.

Fue entonces cuando escucharon la música.

Llegaba desde algún punto imposible de precisar, más allá de las colinas y bajo un cielo despejado. Era tenue, distante y demasiado hermosa para pertenecer a una taberna.

Ilyana la escuchó durante más tiempo que los demás.

Nadie supo explicar por qué.

A la mañana siguiente salió a cazar y regresó no solo con alimento, sino con la noticia de que había visto señales de otro lugar desconocido en aquellos parajes.

Karameikos parecía empeñado en demostrarles que un mapa nunca estaba terminado.


Desde la cantera continuaron hasta Tres Caminos.

La pequeña villa crecía alrededor de su función: camino, guarnición, viajeros, comerciantes y gente que vivía de todos ellos. La Compañía aprovechó la estancia para comprar un buen equipo de campamento y descansar bajo techo.

Allí también escucharon una noticia curiosa.

Alguien importante estaba buscando aventureros y había dispuesto un lugar de reunión en las colinas situadas al este. La convocatoria no permanecería abierta mucho tiempo.

Zandra tomó nota.

No podían perseguir todas las oportunidades que aparecían.

Ese empezaba a ser el problema.

A la mañana siguiente apareció otra caravana. Esta vez se dirigía hacia el Solar de Aurelian.

También fue rechazada.

La Compañía tenía todavía asuntos pendientes.

Zandra volvió a ofrecer ayuda a la guarnición para cubrir los gastos de la estancia, mientras Ilyana aprovechaba la proximidad del agua para pescar.

Encontró un sitio excelente.

Eso fue lo mejor que puede decirse de la jornada.

Perdió un pez cuando se rompió el sedal. Capturó otro bastante pequeño. Devolvió un tercero al agua y, cuando un cuarto pareció ofrecer finalmente una presa digna de aquella tarde, terminó dentro del río.

Regresó a Tres Caminos mojada y cargando un solo pez.

Luka la vio acercarse.

—No.

—¿No qué?

—Nada. Absolutamente nada.

Fue una sabia decisión.

Alexander empleó su tiempo de forma algo más digna entrenando con los soldados del puesto. Los golpes recibidos parecen haberle hecho bien: salió de Tres Caminos más seguro de sí mismo y bastante más difícil de intimidar.

También encontraron allí una de esas promesas que circulan entre quienes viven de matar cosas peligrosas: habría recompensa para una compañía capaz de abatir a cinco cabecillas enemigos.

Lucan leyó el aviso.

—¿Cinco?

—Cinco —confirmó Marika.

—¿Y tienen que ser jefes?

—Eso pone.

Alexander se encogió de hombros.

—Entonces habrá que procurar que nuestros enemigos asciendan deprisa.

La Compañía conservó la noticia.

Algún día podría valer una fortuna.


Pero primero había que regresar a Threshold.

Salieron de Tres Caminos el 21 de Fyrmont.

A mitad del trayecto encontraron a un hombre sentado sobre un mojón y rodeado de papeles.

No parecía herido.

Tampoco parecía perdido.

Esto último era discutible.

—¡Ah! Precisamente ustedes —dijo al ver acercarse a la Compañía.

Zandra se detuvo.

—¿Nos conoce?

El hombre abrió la boca.

La cerró.

—No.

Luka siguió caminando.

—Un comienzo prometedor.

El desconocido resultó ser otro erudito itinerante. Estaba absolutamente convencido de haber escrito algo muy importante sobre aquellos caminos y absolutamente incapaz de recordar qué era.

Durante un buen rato extendió papeles sobre una roca: notas sobre lindes, precios del grano, fragmentos de cartas y un dibujo extraordinariamente detallado de una rueda rota.

Alexander examinó este último.

—Tiene seis radios.

—Exactamente —respondió el erudito.

—Como muchas ruedas.

La observación pareció ofenderle.

Pese a todo, entre sus divagaciones había información útil. Viejos mojones. Desvíos poco empleados. Errores repetidos en mapas que habían sido copiados de otros mapas.

Cuando finalmente se separaron, la Compañía había aprendido bastante más de lo que esperaba.

Unos cincuenta pasos después escucharon al hombre gritar:

—¡Ya recuerdo dónde puse la página importante!

Todos se volvieron.

El erudito palpó su jubón.

—No. Esa es otra.

Luka levantó una mano.

—Que los inmortales le concedan bolsillos numerados.


Threshold apareció ante ellos poco antes del anochecer.

Entregaron otra vez los arcos en la puerta y fueron directamente a buscar al sacerdote que los había enviado.

Zandra extendió los mapas sobre la mesa.

La cantera.

Tres Caminos.

El camino de regreso.

El sacerdote revisó cuidadosamente las anotaciones, hizo algunas preguntas y volvió finalmente a enrollar los pergaminos.

—Entonces está hecho.

Las monedas que dejó sobre la mesa produjeron un sonido mucho más agradable que el de una pluma escribiendo sobre papel.

Los márgenes del mapa había terminado.

Habían salido de Threshold con unas pocas indicaciones y regresaban con una parte de Karameikos algo menos desconocida.

Eso era algo.

Antes de terminar el día, Zandra gastó buena parte de la recompensa en una armadura parcial. Su vieja armadura ligera pasó a Lucan, que contempló el regalo con la expresión de un hombre que sabe perfectamente que recibir protección adicional también significa que alguien espera que se acerque más al peligro.

La Compañía volvió a instalarse en Threshold.

Habían recorrido caminos, encontrado una cantera, conocido viajeros, trabajado para dos guardias distintas, pescado de forma cuestionable y cobrado su primer contrato importante.

Y aún quedaban demasiados asuntos abiertos.

Una criatura de piedra seguía caminando por los alrededores.

La misteriosa convocatoria de las colinas continuaría abierta un día más.

Mikhail seguía sin comprender los grabados de su ornamento, pero ya tenía un nombre al que seguir: Petar. El erudito de Verge podía saber algo sobre la pieza y, según las últimas noticias, había partido hacia Rifllian.

En algún lugar de aquellos caminos estaba una posible respuesta.

Y no muy lejos de Threshold, una vieja atalaya esperaba a quienes quisieran averiguar por qué volvía a hablarse de ella.

La Compañía de la Linterna había empezado intentando encontrar un sitio en el mapa.

Ahora empezaba a descubrir cuántos lugares del mapa estaban esperando encontrarla a ella.


Apunte de campaña para el final de la entrada

Periodo: 13–21 de Fyrmont de 1000 AC.
Turnos: 1–5.

Distancia estratégica registrada: 128 millas, más la patrulla local realizada en los alrededores de Threshold.

Contrato completado: Los márgenes del mapa.
Contrato activo: El Caminante de Piedra.
Recompensa por objetivos: Cinco cabecillas — 0/5.
Investigación: El ornamento grabado — investigación en curso; Petar, el erudito itinerante conocido en Verge, es la única pista localizada hasta ahora.

Lugares descubiertos: una cantera al este de Tres Caminos y otra localización todavía sin explorar en la misma región.

La Compañía termina el bloque en Threshold, la noche del 21 de Fyrmont.

 

Enlace a la ficha de la banda 

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